UN MOMENTO - sin respirar
En estos momentos, si se tratara de solo escribir preferiría gritar, pues con levantar la voz no alcanzaría. Tengo dudas, y ya no son como las de antes. Esta vez no tiene que ver con respuestas, esta vez se trata de decisiones, y es lo más complicado que me ha tocado vivir a esta vida fácil, sin excesos pero sin faltas, con decisiones que siguieron siempre ese camino en pos de alterar a lo mucho un solo gradiente del Status Quo.
Me acaban de entregar un poder, aquel que podría cambiarlo todo: el color, la textura, las distancias y su estructura; pero un poder que aún no está completo. Pues cuando te entregan un poder, la mejor forma de ejemplificarlo es comparándolo con la mítica escena de “Matrix”: primero hay que tomar una decisión, luego una acción, luego una complicación, luego una situación en la que otros reducen las opciones, luego una nueva decisión para recién llegar a la incertidumbre por conocer las consecuencias que esta decisión final ha desencadenado.
Recién estoy al principio de todo este viacrucis y me es inevitable pensar en cada una de sus estaciones. Un gran empuje intelectual obtengo de Roberto Bonafont, quien a través de uno de sus tweets de manera indirecta me dice: “El hombre que a los 50 años ve el mundo como cuando tenia 20, ha desperdiciado 30 años de su vida”.
Esto me hace pensar que no quiero desperdiciar ni un segundo más. Que con 25 años sigo viendo el mundo como cuando tenía 16: sin obligaciones, sin dirección, sin deseos, sin ambiciones, deseando llegar a casa en la noche y que mamá tenga lista la comida, que papá tenga listo el consejo o regaño del día, que mis pequeños hermanos tengan lista la nueva tragedia y/o confrontación que vamos a vivir, que la tele tenga listo un nuevo capítulo de mi serie favorita, y que mi cama esté lista para acurrucarme una noche más. Son 9 años tirados a la basura deseando que todo esté listo; 9 años en los que dejé que el universo se mueva sin siquiera ayudarlo cuando éste se detuvo a preguntar; 9 años que no quiero se conviertan en 10. Pero si la sola decisión es difícil, ¿como podré afrontar los procesos que le prosiguen?, ¿Cómo podré responder si no me atrevo ni a preguntar? La nostalgia y la cobardía me tiran atrás; el deseo, y tal vez, la gloria, me empujan a avanzar, pero si lo hago no podré volver atrás, seguramente no querré volver atrás. 9 años malgastados y 8 números que podrían, cambiarlo todo.
Tenerlo todo es mucho más complicado que no tener nada: la nada te empuja, y el todo pende siempre de un hilo muy delgado que de romperse se desmoronaría sobre tu cabeza sin el menor remordimiento. Si pudiera gritar no estaría escribiendo, pero si pudiera gritar tampoco entendería lo que estoy diciendo.
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
SI TE GUSTÓ ESTE CUENTO NO DUDES EN COMPARTIRLO.
TE DEJO TODAS MIS REDES SOCIALES DONDE ME PUEDES ENCONTRAR CON FRECUENCIA Y HACERME SABER QUE TE PARECIÓ. O TAMBIÉN PUEDES DEJAR AQUI ABAJO TU COMENTARIO.
LEER ES CULTURA. GRACIAS POR LEER.
ABRAZOS.
FACEBOOK: SOYHECTORVELEZ
TWITTER: SOYHECTORVELEZ
INSTAGRAM: SOYHECTORVELEZ

No hay comentarios: