Prestar atención

-Es una que tiene un circulito en el centro y el fondo verde, te reconviene, yo la uso siempre, ya no imagino un celular sin esta aplicación- es lo que ella decía casi sin respirar, y debo reconocer que presté atención a cada una de sus palabras.

Evidentemente aquello no era un discurso presidencial donde la terminología juega a favor del discursista, primordialmente en países de Sudamérica donde el estudio (irónicamente) sobre el porcentaje de analfabetismo supera ampliamente el 50%, llevando a concluir que gracias al dictamen recibido por la democracia donde: "Se hace lo que decide la mayoría", es mejor que esta mayoría no entienda dicho discurso, dejándoles (eso si) la sensación de haber entendido y sobretodo clavando en este pseudo entendimiento la comprensión como verdad absoluta de la premisa: "Soy vuestra mejor opción, elíjanme", de tal manera la decisión futura parecerá ser tomada por cuenta propia.

Pues no, ella no habla así, incluso llego a creer que su mecanismo de comunicación es un tanto precario, pero siendo atento con mi fastidio por lo político:

- ¿Y si es eso lo que me quiere hacer creer? -

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