Quiero Cantar Hasta Morir



En una cancion de Diego Torres, hay una frase que conmueve cada una de mis palpitaciones sensoriales:
-Quiero cantar hasta morir-
 y es que esto podrá parecer obvio ( sobretodo para aquellos que me conocen ); pero ¿hasta donde?

No hay nada mas reconfortante que hacer aquello que tanto amamos hasta dejar el ultimo aliento. Situación en la que me encontré hasta hace un poco mas de 8 meses, momento en el cual empecé a necesitar dinero.

Siempre creí que el dinero no compra la felicidad, pero claramente quita los nervios, y que mientras la ambición y el flujo se mantengan en caudales estables, no es necesario incomodarse o martirizarse. Pero nada es para siempre.

Eso también lo acepté. Que las cosas cambien no es nada malo, incluso si lo hacen para mal.

El cambio es el condimento que tiene la vida para aumentar las preguntas existenciales (aunque en algunos casos es a la inversa) y para que la evolución se haga evidente.

Pero un cambio para mal es algo para lo que nunca estas preparado. No temo recordar que en mi casa las cosas nunca sobraron, pero tampoco faltaron. Tener que luchar en solitario por ese sueño que durante muchos años fue gestado y fomentado desde el palco preferencial, es un cambio para el cual nadie me entrenó, o al menos si lo hicieron, no recuerdo cuales eran los pasos a seguir.

-Quiero cantar hasta morir, quiero escribir sin titubear, quiero cambiar y que me cambien, asi ya nunca mas tener que volver a cambiar- de esta manera completaria junto a aquella frase mi propio estribillo.

Pero ¿quien lo escucharía?, ¿quien resaltaría u ocuparía, como yo hoy, estos zapatos.

El dinero cambió al mundo y hoy el mundo tiene que cambiar a diario para adaptarse al dinero y su flujo. Y cada dia que pasa, cada año nuevo que me toca participar de este mundo, el sentimiento de necesidad hacia el dinero incrementa indiscriminadamente. De encontrarlo: ¿Será ese el verdadero cambio?

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